“A Concise Chinese-English
Dictionary For Lovers”
Autora: Xiaolu Guo
Editorial: Vintage, Londres, 2008
Aunque no lo parezca es una novela de
humor y amor entre dos formas de ver la vida, de
vivirla.“Un Diccionario Conciso Chino-Inglés Para
Enamorados”. La autora Xiaolu Guo, (guoxiaolu.com) nacida
en 1973 en una aldea de pescadores del sur de China, se
trasladó muy joven a Pekín para estudiar en la
Academia de Cine y llegó a Londres en 2002. Vive entre
el Reino Unido y su país natal y también comparte
su actividad entre la literatura y el cine. En los dos campos
ha conseguido abrirse paso con éxito. Trasladar uno de
sus relatos “¿Cómo está hoy tu
pez?”, al corto, le abrió las puertas de
festivales como Sundance y Rótterdam, y otro
título suyo, “Estuvimos en el País de las
Maravillas” consiguió en junio de 2008 el premio
especial del jurado Alhambra de Bronce, en Granada.
“Un Diccionario
Conciso…”, finalista 2007 de los premios Orange de
ficción, es una divertida narración que –si
no autobiográfica- sugiere vivencias reales de su
autora.
Planteada al estilo de un particular
diccionario, cada capítulo comienza con un
término, cuya definición adapta a sus propias
vivencias, para continuar como el diario de una joven china de
23 años, Zhuang Xiao Quiao, (“me llamo Z”,
se presentará en Londres a los ingleses que va
conociendo, que no son capaces de pronunciar su nombre) enviada
a Europa para labrarse un futuro cultural, pues su familia,
dueña de una fábrica de zapatos baratos, forma
parte de esa nueva y próspera clase acomodada que puede
permitirse lujos como el viaje iniciático de Zhuang.
Los problemas de “Z” para
comprender las formas de vida de su nuevo entorno, tan
diferente en todo de las costumbres chinas, están
enfocados con gran sentido del humor; como la adaptación
a la forma de expresarse desde una lengua, la china, basada en
construcciones “lógicas” y opuestas al
sistema lingüístico “occidental” que la
llevan a construir su propio “Diccionario Conciso”
para tratar de comprender y hacerse entender por una sociedad
tan distinta a la de su aldea china.
De la ingenuidad de sus primeros
hallazgos, que mantienen la sonrisa permanente en el lector, a
la descripción detallista de las nuevas situaciones y
paisajes urbanos y humanos del Soho donde inicia su vida
londinense; las observaciones sobre las diferencias, por
ejemplo, entre los rituales chino y victoriano del té,
tan distintos como los sabores de la infusión, la
autora, perdón, quise escribir la protagonista, se
desliza hacia terrenos más íntimos cuando inicia
su convivencia con un hombre mucho mayor que ella, marginal y
enigmático, que antes que proporcionarle la
compañía que “Z” desea encontrar en
su nuevo destino, infunde cierta sensación de soledad en
una mezcla agridulce, como una de las salsas chinas más
universales…
Pero será mejor que los lectores
descubran cómo sigue la historia. Ni en China ni en
Occidente es correcto desvelar el final. Ahí sí
coincidimos.